Memorias – La vida desde un hospital

 

UN corte
El corte, ilustración por Rhafhaell

En una tarde calurosa del mes de Marzo,  recibes una llamada telefónica. Han hospitalizado a tu madre. Ya tenía varios años sufriendo de artritis reumatoide. Intentaba de todo para aminorar su enfermedad. Había un suero elaborado con su propia sangre el cual era inyectado en su abdomen, además estaba ese procedimiento donde utilizaban piquetes de abejas sobre todo en las rodillas. Conforme avanzaban las sesiones, aumentaba el numero de piquetes. Su hospitalización se debía a problemas circulatorios y requería intervención quirúrgica de una rodilla.
Hace mas de cuatro meses que creaste al personaje de Olinda con su artrofia muscular. Llegaste al punto de darle sufrimiento y además esperanzas de vida. El dilema de la eutanasia se paseaba como un fantasma alrededor de su familia. Todo eso de la muerte digna había sido el tema de la novela. Aun cuando Olinda las más de las veces estaba conciente de su enfermedad, fue Pinky la que tuvo que llevar consigo el estado de coma por su accidente en la carretara. Joven de estilo Punk también no se salvaba de la posible aplicación de la eutanasia.

Ahora que tu madre se encuentra en el hospital, no puedes evitar sacar conclusiones y similitudes entre lo que vives y lo que escribiste meses antes.
Ella le tenía pavor al IMSS. En la anestesia sufrió un paro respiratorio, de inmediato suspendieron la cirugía y la regresaron pero entró en coma. El daño cerebral ya estaba hecho y su trance duró solo cuatro días. Ya no hay nada que hacer, su madre ya está muerta, decía friamente el doctor.  Piensas en todas esas  palabras que le dijiste al oido mientras estaba en coma, palabras de amor, de pedirle perdón por todo lo que fuera perdonable, de pedirle que no se fuera, de darle bendiciones mientras su cuerpo se estremecía involuntariamente por ciertos espasmos reflejos de su sistema nervioso. Impotencia y  dolor. Pareciera que nadie hacía algo al respecto, resignación y la larga espera a que sucediera un milagro.

Ya, dijo tu hermana, me acaban de avisar que ya, carnal.

Era poco después de la medianoche. Te incorporas del suelo de la sala de emergencias donde yacías acostado y medio dormido. Te despabilabas. Ya no más esperas. Sus dolores por fin habían terminado. Ahora entiendes que sus temores no eran infundados. Al dia siguiente escribes la noticia:

13 de Marzo del 2008

Compañeros y amigos:  malas noticias. Tengo la pena de comunicarles que mi madre ha dejado de existir el dia de ayer a las 11 de la noche. Solo para informarles y comentarles que no habrà funeral, solo una misa de la cual todavìa no tengo hora y lugar. Yo les avisarìa para ver si nos pueden acompañar en estos momentos difìciles. Siento la necesidad de decirles que muchas veces la rutina diaria nos va sumerjiendo en un remolino que en ocasiones nos hace olvidar de qué es lo más importante en esta vida. A aquellos que todavìa tienen la fortuna de contar con sus seres queridos, los invito a hacer una pausa para que en vida le demuestren a ellos lo que más realmente importa. Cuidense mucho y los extraño. Un saludo.

Anuncios

Puedes dejar tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s