La locura llega de nuevo

Viene la locura de nuevo
El loco. Ilustración por Rhafhaell.

En la historia de los días, van quedando lo insípido y lo rutinario de algo que no logra vislumbrarse. Hay una angustia por saberme diluído en el tiempo, en los días. La novela diaria se agota en un pozo sin fondo. Una caída sin fin aparente. Hay deseos reprimidos, voces que no pueden o no quieren salir, no hay forma aparente. El lenguaje no alcanza los abismos del alma, el furor reprimido que arde en el pecho. Esa libertad que no llega ni siquiera a vislumbrarse, ni siquiera un ápice. Un vuelo limitado por palabras, por falsos convencionalismos. Ese vuelo queda reprimido y un falso espejo quema la historia de los días. Mañana vendrá nuevamente la locura, la visión entrecortada de una falsa esperanza, una ilusión óptica, un espejismo mágico en las sonrisas, en las miradas, en el supuesto nuevo amanecer.

¿Qué hay detrás de esos seres, de esas voces, de esas risas? ¿Por qué nos aferramos al rechazo, a la ligera línea que nos separa en el tiempo? Y no sólo el tiempo, sino el espacio, ahí donde me parece grandiosa la imagen de un ser absorbente. Nadie me entenderá. Ahí es cuando la magia aparece: un desdén sabroso, una voz dulce que pinta de colores el momento. No hay más que explicar. Aquí es donde el lenguaje se queda corto. Y no es amor ni adivinanza, es solo disfrutar de un espejismo y sus alucinaciones. No es delirio ni efecto de algún enervante, son sólo los efectos de un ser ocupando el mismo espacio y tiempo frente a la visión de ese espejismo. Es la historia de un personaje inventado, ficticio y tan real como la imaginación nos lo permita.

¿Qué más podrá ser? A diario podemos inventar historias, pasajes, personajes. Eso es lo maravillo de los espejismos. Me invento en la historia de cualquiera, me escabullo en las sábanas del ser que yo quiera o me poso en los labios de quien me plazca. ¿No es genial? Solo que a veces pareciera que el libro abierto queda tan frágil, tan expuesto que alguien quiere luego adivinar, descifrar lo encriptado. Se creen brujos, pero la historia es la misma, en lo sencillo estriba el secreto. Los días no cambian, si acaso, sólo de posición.

La locura viene de nuevo. Te acecha en las noches, por eso tratas de inventarte cada día por la mañana. ¿Qué? ¿Que vendrá? El espejismo de nuevo. Uno es un ser frágil, presa fácil de la trama. Y sólo experimentando en carne propia, se puede hablar de lo que sea. ¿Qué sintió, en su última noche el suicida incomprendido? ¿Qué experiencia tuvo el amante nocturno? ¿Qué pensaban los mártires de cualquier historia?

Sólo mezclándote entre los deshechos puedes conocer sus olores, sus blasfemias y perdición. Para cantarle a los espejismos y sus sombras, tendrás que creerte que eres parte de los mismos, de ahí la falsedad. Falsos productos de nuestra propia invención, mientras allá afuera, nos sigue esperando la falsa realidad. Tan falsa, tan falsa.

La locura llega de nuevo. No sé qué hacer con ella, no sé que historia inventarle.

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