Ensayo que se lee como una novela

como una novelaHoy festejo el aniversario del escritor francés Daniel Pennac y celebro que exista Como una Novela (1), ensayo que se lee como una novela, precisamente. Daniel Pennac, seudonimo de Daniel Pennacchioni, nació en Marruecos en 1944, docente de literatura. Ya en cierta ocasión me había interesado un decálogo de su propiedad llamado “Los derechos del lector”, y nada más y nada menos que es en esta obra donde me los encuentro.

Como una novela es un ensayo con diálogos, trama, conflictos, personajes, elementos que se encuentran normalmente en el género de la novela. Trata del tema relacionado con la lectura.

En los primeros años de nuestra infancia, la mayoría de nosotros tenemos gratos recuerdos del placer que nos causaba que nuestros padres nos leyeran antes de irnos a la cama, o pasando al rol de padres, asi mismo, el placer compartido de leerle a nuestros hijos un cuento. Así empieza la aventura de la lectura.

¿En qué momento perdemos ese placer? Esa es la pregunta que al parecer Pennac aborda analizando las diferentes etapas del crecimiento y desarrollo educativo de la persona. Porque en cierta parte de ese proceso, gana la estupidez, la vulgaridad y la violencia de los programas televisivos y videojuegos. Pero no solo analiza la situación donde cambia lo gratuito por la fuerza de un principio inevitable (hay que leer), sino que propone alternativas para recuperar lo perdido.

Daniel Pennac
Daniel Pennac. Por Elena Torre (Flickr.com) [CC-BY-SA-2.0], undefined

A lo largo de las 4 secciones y 57 super pequeños capítulos, nos menciona una serie de autores y obras en los que se puede encontrar la dicha de leer. Empezando con la historia de Emma Bovary donde se lee para vivir, recordando las palabras de Gustave Flaubert.

El primer cambio al que se encuentra el individuo, es cuando se encuentra con sus padres y maestros que pasamos de lectores a lideres cuestionadores:  ¿qué entendiste de esa lectura?, tienes que hacer un resumen, un ensayo, una tarea, tienes que leer estos libros incluidos en el programa educativo, en fin, una serie de “deberes” que no necesariamente conlleva a los “placeres” de la lectura. El principio:  hay que leer.

Maravillosa época al pie de su cama, evocábamos el vestido rojo de la Caperucita roja (p. 33)

Tras una presentación de escenas noveladas, nos hacen reflexionar sobre el amor a los libros y la dicha de leer. Nos presenta como causas de esa perdida de placer a la fobia de no entender al texto y al tiempo visto como una amenaza de eternidad. De ahi que uno de los argumentos para no leer sea el de no tener tiempo. Pennac argumenta que el tiempo para leer siempre es tiempo robado, al igual que para escribir o amar. “Robado al deber de vivir” (p. 120). El amor a la lectura es como cualquier otro amor, nunca tendremos tiempo para amar, pero de alguna forma alimentamos, cuidamos, velamos, nos desvivimos, todo por ese amor.

Como comenta el autor, los libros se hicieron para leerlos, pero si así tu corazón te lo dicta (p. 133), respetando tus derechos.  Recomiendo esta obra no solo por la gran cantidad de autores y obras mencionadas, que pueden darnos una guia de excelentes textos, sino para tomarlo como una propuesta muy valiosa  para recuperar la dicha y placer de la lectura, tanto en lo personal como en nuestras descendencias.

 

Consulta aqui los Derechos del lector incluidos en esta obra.


(1)Pennac, D., & Jordá, J. (1993). Como una novela. Barcelona: Anagrama.

Fotografía de Daniel Pennac Por Elena Torre (Flickr.com) [CC-BY-SA-2.0], undefined

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