Entre notas y versos. Crónica de un concierto parte 1 de 10

Todo está listo para iniciar el concierto Entre Notas y Versos. Esta es la Crónica de un concierto. La sala, el público, un trovador y su guitarra. Silencio, ya es hora. Unas palabras de bienvenida y agradecimiento por parte del maestro de ceremonias y una reseña del artista, protocolo  necesario . Aplausos.   Así daba inicio la lectura:

“Ayer abrí el baúl de mis recuerdos y me encontré con varios fantasmas. Me refiero a esos autores que en cierto día me raptaron. Tomé entre mis manos la herencia plena de polvos. Ante mí se mostraron sombras de palabras tan tejidas como telarañas que las cubrían. Procedí a limpiar un Romancero Gitano y a sacudirle el olvido a Juan de Dios Peza y a otros más le quité la envoltura del archivo.
A esos jinetes de la palabra, a todos aquellos que he logrado invocar, les pido de antemano me den mi castigo justo por alguna osadía y que pese sobre mi conciencia los vituperios de sus voces lanzadas desde ese lugar tan común que es la muerte.”

Era tal vez una época donde la música de los versos brotaban en automático. Con notas de guitarra en el fondo, Sócrates era leído: “El amor es un volver a encontrarse a sí mismo. Eros nos quita todo lo ajeno y nos devuelve todo lo propio“. Por otro lado Aristófanes había encontrado una bella imagen: “En otro tiempo los humanos eran el doble de lo que ahora son, pero Zeus los partió por la mitad y así se conviertieron en seres humanos“. Desde entonces la nostalgia y el amor son la búsqueda de nuestra propia mitad perdida.
El amor es la forma más típica de la Nostalgia. En la vida la nostalgia tiene que ser amor: tal es su felicidad y su tragedia. El gran amor es siempre ascético, real; es descanso y silencio, un amor al que no seguirá ni puede seguir nada.

Y entonces la primera melodía. Titulo: Nostalgia, Arpegios en Do Mayor:

Era un hombre feliz
que por tener todo en la vida
se mudó de pensar eficaz
se rindió a la lucha primera

No quiso sentir jamás
de aquél gran corazón
que a la dicha de una canción
le rogó no tocar jamás

CORO

Después dos hojas en blanco para darse un respiro, para esperar el aplauso del público y calmar el temblor del nerviosismo típico del pánico escénico.

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