Futurismo del pasado para nuestro presente.

La historia de la humanidad ha demostrado, que la libertad se hace presente en cada acto del hombre imaginando un nuevo mundo encaminado hacia el progreso. El paso siguiente sería cristalizar esa imaginación con acciones que le permiten a la creatividad manifestar toda su gloria. La historia no sólo es un conjunto de acontecimientos -que ya nadie puede cambiar-, sino que también es el conjunto de interpretaciones subjetivas del historiador. A esas interpretaciones, llegamos para “comprender la conducta del hombre a través de su historicidad primitiva, del sentimiento de una existencia pasajera y condenada a la muerte.” (1) Por medio de está comprensión, el hombre del presente se ubica dentro de su contexto histórico y acumula un razonamiento a su existencia. El conocimiento de nuestros orígenes bien puede disminuir la angustia e incertidumbre de nuestro presente y a la vez va creando un posible panorama para nuestro futuro. De ahí la importancia de estudiar la historia del hombre. Sin embargo, muy pocos son los escogidos para escribirla.
El análisis de un hecho histórico, deberá de ser visto con especial importancia para considerar e interpretar las diferentes presiones que existieron en ese momento, es decir, su contexto general. En la medida que se aumente dicha comprensión, los juicios emitidos bien estarán alejándose de la subjetividad y el relativismo estéril.
André Breton sostenía que

corresponde al poeta, al artista, profundizar el problema humano bajo todas sus formas; que es precisamente la conducta iluminada de su espíritu la que posee la capacidad potencial de transformación del mundo; y que semejante conducta – en cuanto producto evolucionado de la superestructura – no puede sino venir a reforzar el cambio económico de este mundo. (2)

La influencia historia-literatura ha sido uno de los factores determinantes para escribir nuestra herencia; si no, entonces ¿de qué otra manera podría escribirse? Breton mismo señalaba que

no puede estudiarse la literatura al margen de la historia, de la sociedad y la historia de la propia literatura, sino que tampoco puede hacerse en cada época, sin que se concilien en el escritor dos datos bastantes distintos: la historia de la sociedad hasta él y la historia hasta él de la literatura“ (3)

En el año de 1909, cuando Blénot realizaba la hazaña aérea de atravesar el canal de la mancha, Lee de Forest realizaba sus primeros ensayos sobre radiotelefonía y televisión; además, recientemente los trasatlánticos Mauritania y Lusitania habían iniciado sus travesías; también se había dado a luz la teoría de la Relatividad, las afirmaciones de microfísica y Max Planck había lanzado sus principios de la mecánica quántica. Existía una creciente industrialización y urbanización; se dieron cita las grandes devastaciones y masacres; existía una gran tensión política, moral, religiosa y social; nacían nuevas ideologías y valores filosóficos, sicológicos, éticos y estéticos.
Unos cuantos años atrás, el hombre apenas se estaba descubriendo al volver su vista hacia sí mismo, después de haber pasado por el romanticismo, la ruptura con la naturaleza y de haberse dado nuevos ideales de libertad política y social, el hombre estaba apenas en la infancia del individualismo. Este repliegue interior, consecuencia del aprendizaje dialéctico, le permitió al ser humano estar consciente de las dimensiones de su soledad. Dicha individualidad se reducía a tan sólo un elemento más del factor producción y consumo, efectos de un capitalismo que presionaba cada día más y más.
Hasta aquí se han planteado los diferentes factores de un contexto muy particular: corresponden al momento en que la situación no podía ser más propicia para que un grupo de seres inconformes, se motivaran a generar uno de los movimientos culturales más importantes en la historia de la humanidad: el inicio de los movimientos llamados de vanguardia: el futurismo.

Futurismo
Movimiento del Futurismo

El movimiento fue efímero y su importancia estriba en el hecho de haber sentado las bases para que otros movimientos hicieran su aparición. El crítico francés Domingo Braga señala que Filippo Tommaso Marinetti, escritor italiano (Alejandría, Egipto, 1876-Bellagio, Como, 1944) fue el gran inventor: los hombres y las escuelas llamadas de vanguardia deben su libertad a la revolución futurista. El mismo Marinetti utilizó dicha libertad para emitir su manifiesto, publicado en París, en la primera página de Le Fígaro el 20 de Febrero de 1909. El documento consta de tres partes:

  • Descripción lírica de un paseo en automóvil que termina en un foso enlodado
  • Once puntos del movimiento en sí.
  • Sólo se concede un plazo no mayor de diez años, para que este movimiento sea barrido por generaciones de protagonistas más jóvenes.

Este manifiesto fue considerado como “desquiciado y extravagante y fue recibido con silbidos, carcajadas, puñetazos, palos y puntapiés” (5). Pero antes de profundizar en las características del movimiento, se hace necesario un deslinde conceptual de la libertad, paso necesario para provocar un mejor entendimiento del conjunto de ideas hasta aquí vertidas. Los filósofos epicureístas sostienen que la libertad es el estado de quien hace lo que quiere, sin embargo Platón sostenía que “no tenemos conciencia de ser libres cuando sucumbimos a las pasiones”. La libertad es una actitud, no se debe de confundir, que la manera de como se hacen las cosas, será la diferencia entre querer cambiar al mundo y satisfacer los deseos personales. Sin llegar a mayores profundidades de las derivaciones del concepto libertad (pensamiento, conciencia, etc), baste hasta aquí el punto de vista general donde el hombre tiene el “poder inmanente, en orden a su realización, que puede definirse como la capacidad de decidirse o autodeterminarse”(6). Dicha capacidad fue el bastión que le permitió a hombres como Marinetti crear su propia libertad de ideas y palabras. Pero no sólo a Marinetti, sino a personas como Walt Whitman, Emile Verhaeren, J.K. Huysmans, Saint-Pol Roux, Larbaud, Nietzche; quienes habían hecho ya sus atisbos idealistas y eran las principales inspiraciones del futurismo. La diferencia se dio en que nadie como Marinetti “había hecho un elogio tan sistemático y tan entusiasta”( 7).  Domingo Braga afirma que el sentido cósmico que Withman había dado a la poesía, los futuristas italianos lo exageraban hasta el paroxismo.

Marinetti

Imagen por Sibe Kokke bajo licencia Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

Características del movimiento Futurista

Los postulados del manifiesto futurista pregonaban lo siguiente:

  • Abominación del pasado, desdén por todo anhelo de perennidad llegando a propugnar por la demolición de museos, academias y la quema de bibliotecas
  • Amor a la temeridad y el peligro
  • Exaltación de la violencia, el movimiento, lo deportivo en contraposición de la meditación y el ensueño
  • La necesaria provocación del escándalo
  • Consideración al valor, audacia y la revolución como elementos de la nueva lírica
  • La poesía debe ser por sí misma agresiva; debe de glorificar la guerra y cantar a los aeroplanos, locomotoras, talleres, edificios, las masas, los barcos, etc.
  • Abogaba por la abolición de la sintaxis
  • Pretendía emplear el verbo en infinitivo, el adjetivo y el adverbio deberían de eliminarse y la puntuación sería sustituida por signos matemáticos.
  • Debería de predominar la imagen, pretendía desaparecer el Yo
  • Las páginas deberían estar impresas en diferentes colores, con líneas verticales, circulares y oblicuas, con paréntesis, llaves espaciadas, letras mayúsculas de gran tamaño; por supuesto que todo el conjunto con moderación.
  • La tipografía de los textos debería ser a cuatro o cinco tintas y con las siguientes características: cursivas para sensaciones, negritas para onomatopeyas violentas.

En sí, toda la obra debería de tener una visión pictórica. Su estética apelaba especialmente a la sensación. Los futuristas renegaban de los maestros del simbolismo: Poe, Baudelaire, Mallarmé, Verlaine y de toda la poesía que manejara el sentimentalismo.
Se aceptaba el carácter perecedero de toda obra. De hecho, la tercera parte del manifiesto original señalaba un plazo no mayor a diez años, para que éste movimiento sea barrido por las ideas de otros protagonistas más jóvenes. Estas nuevas generaciones deberían destruir cuantos restos quedaran de sus antecesores. Marinetti condenó enérgicamente el “paseísmo” o “pasadismo” (culto al pasado).
En su obra Firmamento, el poeta Armando Mazza (Milán, 1920) señala que el único éxito de Marinetti ha sido el sistema de palabras en libertad cuando mencionó que

” orquestando los colores, los rumores y los sonidos; combinan los materiales de las lenguas y los dialectos, las formas aritméticas y geométricas, los signos musicales, las palabras viejas y deformadas, los gritos de los animales, de las fieras y los motores… Son como un nuevo modo de ver el universo, una valuación esencial del universo como suma de fuerzas en movimiento, que se interseccionan en el yo creador y se anotan simultáneamente con todos los medios expresivos que están a nuestra disposición.” (8)

Ejemplos :
Horizonte = barrena aguuuuudizada de sol + 5 sombras triangulares cada lado
1 km + 3 rombos de luz rosa + 5 fragmentos de colinas + 30 columnas de humo + 23 llamas 8
Este era una descripción de un campo de batalla.

Entre las obras de Marinetti se pueden mencionar las siguientes : La conquete des étoiles (La conquista de las estrellas, drama, Francia 1902); Destruction (Destrucción, 1904) con temas de violencia y exasperada sensibilidad; La momie sanglante (La momia ensangrentada); D’Annunzio intime; Le Roi Bombance (teatro, 1909); Les Dieux s’en vont, D’annunzio reste; Mafarka, il futurista (Mafarka el futurista, novela, Sonzogno, Milán, 1910); Otto anime in una bomba (Milán, 1920); Les mots en liberté futuristes y Le futurisme; La ciudad carnal; Revista Poesía.
Marinetti pronto fue el foco de atención de poetas, pintores, músicos, actores, fotógrafos, arquitectos y cineastas. El 11 de Febrero de 1910 se firmó el Manifiesto de la pintura Futurista por los siguientes pintores : Giacomo Balla, pintor italiano (Turín 1871-Roma 1958). Fue, de 1910 a 1930, uno de los grandes maestros del futurismo por sus estudios de la descomposición de la luz y del movimiento; Umberto Boccioni, pintor, escultor y teórico italiano (Reggio di Calabria 1882-Verona 1916). El más destacado representante del futurismo, tomó del divisionismo, del arabesco modernista y del cubismo los medios para expresar el movimiento; Carlo Carrá, pintor y teórico italiano (Quargnento, Alessandria, 1881-Milán 1966). Se orientó inicialmente hacia el futurismo, y más tarde hacia la pintura metafísica, para volver a un realismo depurado en los años veinte; Gino Severini, pintor italiano (Cortona, Arezzo, 1883-París 1966), que en 1906 se instaló en París, donde fue el principal representante del futurismo, aunque se interesó también por el cubismo. Desde 1920 se consagró principalmente a la pintura religiosa y al mosaico.
En el mismo año de 1910 se firmó el Manifiesto de la Música futurista por parte de Francesco Balilla Pratella (1880-1955). La poetisa belga Valentine de Saint-Point firmó el manifiesto de la mujer futurista. En el terreno de la arquitectura el joven Antonio Sant’Elia (1888-1916) prometía grandes proyectos de no haber sido por su muerte en el frente. El régimen retrógrado del fascismo no permitió el florecimiento de la arquitectura, sin embargo, años después, al finalizar la segunda Guerra Mundial, en Milán y en Nueva York se erigieron unos edificios parecidos a los que Sant’Elia había soñado. (10)
La libertad de palabras que profesaba Marinetti, permitió a Guillermo Apollinaire y su grupo, crear el cubismo literario y explotar la poesía en forma gráfica (caligramas); a Pedro ALbert-Birot el nunismo; Tristán Tzara, Francisco Picabia, Ribermont-Dessaignes y Felipe Soupplant el dadaísmo. En España se dio el nacimiento de un nuevo futurismo llamado ultraísmo. El Futurismo influyó en el expresionismo y el imaginismo norteamericano, así como en el movimiento cultural de otros países de Europa como Francia, Rusia y Alemania. En Rusia, quizá la mayor influencia fue dentro del movimiento llamado ego-futurismo de Severyanin, luego en la obra de Boris Pasternak (1890-1960), quien se negó a escribir para la revolución; Vladimir Maiakovsky (1893-1930) proclamado por algunos críticos como el poeta laureado de la revolución; también llegó a influir en el imaginismo de Yesenin y en el constructivismo de Selvinsky; en Victor Jlebnikov (1885-1922) quien enriqueció el lenguaje con expresiones dialectales y acuñadas con un vocabulario soez; Osip Mandelshtam (1891-1938) y Nikolai Zabolotski (1903-1958). El manifiesto de los rusos apareció en 1912 con el título Un bofetón en el rostro del gusto del público donde se pedía arrojar a Pushkin, Dostoievsky y Tolstoi del barco de la modernidad.

El futurismo en Latinoamérica

En América Latina se ha recibido la influencia de una manera dispar debido a diferentes factores sociales, culturales, políticos y económicos. Cuando en 1910 desfallecía la poesía de los simbolistas y Europa se vio arreciada por diferentes “ismos” (expresionismo, dadaismo, futurismo, surrealismo), el Modernismo hispanoamericano empezaba a amainar. Eluard, Breton, Tzara, Aragón, Larbaud y Max Jacob habían sido los más leídos. En una atmósfera plena de secuelas de un ambiente revolucionario, nuestro México recibió la influencia del futurismo y su reflejo claro es el movimiento del estridentismo, de una duración de escasos cinco años bajo el impulso de Manuel Maples Arce:

He aquí mi poema
brutal
y multánime
a la nueva ciudad
Oh ciudad toda densa
de cables y de esfuerzos
sonora toda
de motores y de alas
Explosión simultánea
de las nuevas teorías.

Manuel Maples Arce

Hasta estos momentos, se han dado algunas pinceladas del contexto histórico sin profundizar en las posibles causas que originaron el movimiento, las cuales se podrían ubicar dentro de diferentes marcos como lo fue el político. El momento que les ha tocado vivir a estos seres, estuvo bañado de motivos revolucionarios y conflictivos, que hicieron de la poesía un objeto público, como fue el caso de Maiakovsky.
Ahora que se han esbozado los pormenores del futurismo, bien pudieran generarse diferentes posturas o discusiones, que logren enriquecer las diferentes interpretaciones, pero también es cierto que se se puede lograr la vista de un mejor panorama si cada uno sintiera la historia con simpatía y comprensión.
Marinetti tuvo la capacidad de generar un cambio y se apoyó en su condición de hombre libre. Es indudable que para que se generen cambios, se requiere de la libertad. Es posible que exista la idea de que los cambios se dan en el sentido inversamente proporcional al hecho de tener libertad, es decir, cuanto más se priva de ella, mayores serán las posibilidades de un cambio y no pocas veces, será en sentido de encontrarse a sí misma. Pero si Maiakovsky estaba presionado por una posible falta de libertad en los momentos revolucionarios de Rusia, su suicidio ha demostrado que al final de cuentas tenía toda la libertad de su parte. Por lo tanto, la teoría del existencialismo podría tomar fuerza en estos momentos, al mencionar que el hombre está condenado a la libertad absoluta y que por consecuencia, experimenta la angustia metafísica de sentir la “nada” de la cual brota. De ahí que se encuentre en una constante búsqueda del “ser”, aún en los momentos de una total esclavitud.
Marinetti estuvo siempre a la búsqueda y encontró al menos un sentido a su vida para convertirse en un ser razonable, lo importante es que así lo hubiese considerado él mismo. Marinetti ha demostrado que no se requiere gran cosa para imaginar un mundo mejor o diferente en el peor de los casos, y utilizar la creatividad para cristalizar esas fantasías, sueños o anhelos. No cabe duda que ante los ojos de Marinetti se presentaba un panorama de avances y cambios que pudieran converger en la idea de un progreso en su época. ¿Contribuyó Marinetti a un real progreso en el campo de las artes?
Para poder llegar al progreso, el hombre se ha valido de la imaginación, la creatividad y la libertad. Pero, ¿qué es el progreso? La definción filosófica del progreso señala que

es un movimiento hacia adelante, hacia un aumento del conocimiento del espíritu y de la felicidad del hombre para el mejoramiento continuo. El hombre como individuo nunca progresará”, sostienen los filósofos, “siempre que nace un nuevo ser, tiene que aprender desde un inicio, desde que nace tiene que superar sus pasiones y hacer que triunfe la razón. El progreso debe de entenderse desde el punto de vista de la naturaleza humana. Ahí es donde de acuerdo a nuestra capacidad de cohesión y como fundadores de nuevos estados, donde demostraremos que en una convivencia de paz organizada, inevitablemente estaremos logrando el real progreso.(11)

Si se parte desde estas premisas, entonces no se puede afirmar si existe un real progreso en la sociedad y en el arte. La misma historia nos ha demostrado que en otros tiempos han existido otras sociedades diferentes. Para aquellos que sostengan que nuestra sociedad ha progresado, indudablemente lo estarán haciendo con un punto de vista basado en el concepto de la naturaleza humana. Nuestra sociedad no es mejor ni peor que otras, simplemente es diferente.
Marinetti tal vez presentía que su movimiento terminaría con la llegada de la primera guerra mundial y no tuvo más remedio que pintarlo con los tintes de una efímera existencia, sin embargo, tal vez no se daba cuenta que sus tesis levantarían las antítesis correspondientes y de ahí, nacerían las síntesis de postguerra. Marinetti aceptó su propia historia escribiendo las páginas del futurismo, mostrándonos su muy particular forma de apreciar la realidad: plena de simultaneidad y compenetración.
Si se toman como base las palabras de André Breton, cuando afirmaba que la obligación que le corresponde al poeta, es encontrar la iluminación de su espíritu para reforzar los cambios de este mundo, función primordial de un artista, entonces se puede afirmar que Marinetti cumplió con esas funciones y su papel de poeta ha contribuido para tener un futurismo del pasado para nuestro presente.


 

Notas

(1) BERGSON (Henri), filósofo francés (1859-1941). Hizo de la intuición el único medio para llegar al conocimiento de la duración, los hechos de la conciencia, de la vida (Materia y memoria, 1896; La risa, 1900; La evolución creadora, 1907). [Premio Nobel de literatura 1927.] , Larousse Multimedia Enciclopédico 98.

(2) Fortini Franco, El movimiento surrealista, Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana, México, 1962, pag. 128, Breton en su intervención en el congreso para la defensa de la cultura.

(3) Fortini Franco, El movimiento surrealista, Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana, México, 1962, pag. 126, en su intervención en el congreso para la defensa de la cultura.

(4) Parte de la física que trata de los átomos, los electrones y partículas análogas. Larousse Multimedia, 1997
(5) Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Espasa-Calpesa, Madrid, Pag. 327, Futurismo.
(6) Gran Larousse Universal , Plaza & Janés S.A. Editores, Vol. 17, 1981
(7) Gran Larousse Universal , Plaza & Janés S.A. Editores, Vol. 17, 1981

(8) “Futurismo. La ‘máquina lírica’ de Marinetti”, en La Tarde , 24/2/1928

(9) Gran Larousse Universal, Plaza & Janés S.A. Editores, Vol. 17, 1981
(10) Gran Larousse Universal, Plaza & Janés S.A. Editores, Vol. 17, 1981
(11) Didier Julia, Diccionario de Filosofía, Editorial Diana, Mexico, 1999, pag. 260

Bibliografía

Anderson Imbert Enrique, Historia de la Literatura Hispanoamericana II, Fondo de Cultura Económica, México, 1964
Cohen J.M., Poesía de nuestro tiempo, Fondo de Cultura Económica, 1977
Correa Pérez, Alicia/Orozco Torre Arturo, Literatura Universal, Addison/Wesley/Longman, México,1998
Diccionario de términos literarios y artísticos, Editorial América, México, 1990.
Didier Julia, Diccionario de Filosofía, Editorial Diana, Mexico, 1999
Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana, Espasa-Calpe, Madrid
Fortini Franco, El movimiento surrealista, Union Tipográfica Editorial Hispano Americana, Mexico, 1962
Gran Larousse Universal , Plaza & Janés S.A. Editores, Vol. 17, 1981
González Porto Bompiani, Diccionario de Autores, Tomo II, Montaner y Simón S.A., Barcelona, 1973
Ruiz Díaz Ignacio, Las Humanidades en el siglo XX, La literatura tomos I y II, UNAM, Mexico,1978
Sainz de Robles Federico Carlos, Diccionario de la Literatura, Tomo I, Ed. Aguilar, Mexico, 1982
Torre Guillermo de, Historia de las Literaturas de Vanguardia, Guaderrama, Madrid, 1965
Velarde S. Eduardo, Desate su creatividad, Editores Mexicanos Unidos, Mexico, 1988

 

D.R. © Rafael Jurado Mendoza. 2016
Mexico

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Futurismo del pasado para el presente por Rafael Jurado Mendoza se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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